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Negligencias médicas

La mayoría de los ciudadanos necesitan en el algún momento de su vida de los servicios de algún médico y éstos, deben ejercer sus oficios bajo la denominada “lex artis” que podemos definir como las reglas técnicas que se establecen siguiendo los estándares aceptados por la comunidad científica, y a las que deben ajustarse los profesionales en el ejercicio de su profesión, teniendo en cuenta las condiciones y circunstancias en que hayan de desempeñarla y la situación del paciente en cada caso. Cuando se quebranta la lex artis, por tanto, es cuando aparece la negligencia, y como consecuencia puede exigirse responsabilidad por suponer la existencia de imprudencia profesional.

Conviene distinguir, entre una obligación de medios y una obligación de resultado, en el caso de las negligencias médicas, numerosas sentencias del Tribunal Supremo han establecido que en estos casos nos encontramos ante una obligación de medios, ya que la obligación del médico es “poner a disposición del paciente los medios adecuados y comprometerse a aplicar las técnicas adecuadas con el cuidado y la precisión exigibles” además de “proporcionar al paciente la información necesaria que le permita consentir o rechazar una determinada intervención”.

En relación a las negligencias médicas, la jurisprudencia reciente, ha desarrollado la teoría de la pérdida de oportunidad, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 3 de mayo de 2012 entre otras, la definen como los actos que realiza un profesional de la medicina y que han podido influir en la evolución de una enfermedad, “privando al paciente de oportunidad de curación”.

Es decir, son actuaciones del profesional médico, que no han causado sus dolencias, pero sí que han influido en la posibilidad de curación del paciente. El profesional no es responsable de la enfermedad de su paciente, pero sí que responderán civilmente cuando su conducta incida en la evolución del mismo.

En resumen, nos referimos a la pérdida de oportunidad cuando la negligencia de un médico no causa la enfermedad, pero sí que minora las posibilidades de curación, esta pérdida de oportunidad para la víctima deberá evaluarse por el Tribunal teniendo en cuenta las circunstancias de cada caso concreto.

Bufete Toro