El dolor cervical —ya provenga de contracturas, cervicalgia crónica, hernia discal o artrosis— puede limitar de forma significativa la movilidad del cuello, la capacidad de mantener posturas prolongadas y la concentración.

Cuando estas molestias impiden trabajar con normalidad, puede solicitarse una baja por incapacidad temporal para evitar agravar la lesión. 

Cómo pedir la baja por cervicales

La baja debe gestionarse en el centro de atención primaria, donde el médico valorará la movilidad, el dolor irradiado, la rigidez y el impacto en la actividad laboral.

Si el trabajo implica carga física, posturas forzadas, conducción, uso prolongado de pantallas o movimientos repetitivos, es frecuente que se considere necesario el reposo y el tratamiento específico. 

Qué decirle al médico para que te dé la baja por cervicales

Lo importante es explicar con naturalidad cómo te afecta el dolor en tu jornada diaria. No se trata de usar frases concretas, sino de describir con precisión la limitación.
Puedes orientar la explicación mencionando: 

  • Si el dolor se irradia al hombro, brazo o cabeza. 
  • Si te cuesta girar el cuello o mantenerlo recto. 
  • Si trabajar con pantallas o conducir empeora los síntomas. 
  • Si tienes mareos, vértigos o sensación de hormigueo. 
  • Si la rigidez te impide realizar tareas básicas. 

Cómo alargar la baja por cervicales

Cuando la mejoría es lenta o el dolor sigue siendo incapacitante, el médico puede valorar una prórroga.

Es fundamental describir la evolución desde la última revisión: si continúan los bloqueos al mover el cuello, si el dolor aumenta al trabajar o si todavía no puedes mantener la postura durante la jornada.

Los informes de fisioterapia, las pruebas de imagen o las recomendaciones del traumatólogo pueden ayudar a justificar la continuidad del proceso. 

Cómo te pueden desmontar una baja por cervicales

Las bajas por cervicales se revisan con frecuencia porque la evolución suele ser variable.

Pueden cuestionarse cuando no hay coherencia entre el dolor declarado y la movilidad observada, cuando la persona realiza actividades físicas incompatibles con la lesión o cuando no se sigue el tratamiento pautado.

La Inspección Médica puede citar para evaluar el rango de movimiento, el dolor a la palpación y el progreso clínico respecto a lo registrado en la historia. 

Cuánto te descuentan por estar de baja por cervicales 

El importe de la prestación es el mismo que en cualquier baja por contingencias comunes. La enfermedad no modifica el cálculo, sino el tiempo que dure el proceso. 

Periodo  Prestación  Quién paga 
Días 1 a 3  0 % (salvo mejora de convenio)   
Días 4 al 20  60 % de la base reguladora  Empresa + Seguridad Social 
Desde el día 21  75 % de la base reguladora  Seguridad Social 

Algunos convenios mejoran estos porcentajes, llegando incluso al 100 % del salario en determinados sectores. 

Cuando la cervicalgia te impide trabajar, la ley te protege

La cervicalgia puede generar limitaciones importantes cuando el dolor, la rigidez cervical, la pérdida de movilidad o la irradiación a brazos y cabeza se mantienen de forma crónica y no responden al tratamiento.

En estos casos, no se valora solo la existencia de dolor, sino su repercusión funcional real sobre la capacidad para trabajar: dificultad para mantener posturas prolongadas, imposibilidad de realizar movimientos repetitivos, afectación de la concentración o necesidad de medicación continuada.

Cuando estas limitaciones impiden desempeñar el trabajo habitual o cualquier actividad profesional con un mínimo de regularidad y eficacia, la ley prevé la protección mediante la valoración de una incapacidad permanente por cervicalgia, como garantía frente a un deterioro físico que compromete de forma estable la capacidad laboral. 

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