Incapacidad Laboral Cardiopatía Isquémica

Tabla de contenidos

En este artículo vamos a abordar específicamente la cuestión de incapacidad laboral por cardiopatía isquémica, que es una de las preguntas más frecuentes entre las personas que padecen esta enfermedad.

 

 

¿Qué es la cardiopatía?

La cardiopatía es un término amplio que abarca una variedad de trastornos y enfermedades que afectan al corazón. Puede incluir problemas estructurales, como malformaciones congénitas, así como afecciones funcionales como la insuficiencia cardíaca. Estas condiciones pueden comprometer la capacidad del corazón para bombear sangre de manera efectiva.

Además de la insuficiencia cardíaca y las malformaciones congénitas, la cardiopatía también puede englobar enfermedades como la enfermedad coronaria, las arritmias y las enfermedades valvulares. Estas afecciones pueden ser causadas por factores genéticos, estilo de vida poco saludable, hipertensión, diabetes y otros factores de riesgo cardiovascular.

¿Cuáles son sus causas?

La cardiopatía, una condición que afecta al corazón, puede tener diversas causas. Factores genéticos, estilo de vida poco saludable, hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol, diabetes, obesidad, estrés crónico, enfermedades autoinmunitarias y edad son algunos factores que contribuyen a su desarrollo.

La cardiopatía más frecuente es la cardiopatía coronaria, que a veces produce dolor en el pecho, infartos o accidentes cerebrovasculares. Otro tipo de cardiopatías son la insuficiencia cardíaca congestiva, los problemas en el ritmo cardiaco, las cardiopatías congénitas y la endocarditis que es la inflamación de la capa interna del corazón.

¿En qué consiste la cardiopatía isquémica?

La cardiopatía isquémica, también conocida como enfermedad coronaria o enfermedad de las arterias coronarias, es una condición en la cual se reduce el flujo sanguíneo al músculo cardíaco debido a la acumulación de placas de grasa y colesterol en las arterias coronarias.

Estas placas pueden estrechar las arterias y dificultar el suministro de oxígeno y nutrientes al corazón. La cardiopatía isquémica puede llevar a síntomas como dolor en el pecho (angina de pecho) y en casos más graves, a un ataque cardíaco. Un estilo de vida saludable, control de factores de riesgo y tratamiento médico adecuado son esenciales para prevenir y manejar esta afección.

¿Qué tratamientos posibles hay para la cardiopatía isquémica?

Los tratamientos existentes hoy en día, normalmente tienen como fin el disminuir los síntomas o bien en el mejor de los casos curar la patología consiguiendo así por lo menos mejorar la calidad de vida de la persona enferma. El especialista que se encarga de llevar este tipo de patologías es el cardiólogo.

El tratamiento que normalmente se utiliza en una persona con una enfermedad coronaria, es decir, que padece de cardiopatía isquémica, pueden ser:

  • Un tratamiento a base de medicamentos para que se elimine la obstrucción de las arterias.
  • Otro tipo de intervención es la introducción de un bypass para que pueda volver a correr la sangre hacia la zona donde no podía acceder.
  • Colocación de stents. 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la cardiopatía isquémica generalmente implica una combinación de evaluaciones médicas y pruebas especializadas. Los médicos pueden utilizar pruebas como electrocardiogramas (ECG) para evaluar la actividad eléctrica del corazón.

También pruebas de esfuerzo para medir cómo el corazón responde al estrés físico, y ecocardiogramas para obtener imágenes detalladas del corazón en movimiento. Además, pruebas como la angiografía coronaria pueden mostrar el estado de las arterias coronarias y la presencia de obstrucciones. La evaluación de los síntomas del paciente, sus factores de riesgo y los resultados de estas pruebas ayudarán al médico a determinar si existe una cardiopatía isquémica y a planificar un tratamiento adecuado.

Baja laboral por cateterismo cardiaco

El tiempo de baja es relativo y varía de unas personas a otras. Hay quien puede trabajar tras dos o tres días, y quien está varias semanas. Todo dependerá de las secuelas y las limitaciones que le queden a cada persona, y también de sus circunstancias.

No es lo mismo un joven que al margen de eso, goce de buena salud, que una persona que rebase los cincuenta y tenga perniciosos hábitos como fumar, tener una mala dieta y enfermedades previas. También es diferente tener un trabajo tranquilo a otro con esfuerzo, o uno que genere el peor enemigo del corazón: el estrés.

¿Cuándo puedo volver a trabajar después de un infarto?

En función del tipo de trabajo, pueden ser de 6 a 10 semanas. Volvemos a la misma respuesta: dependerá del tipo de vida, características de la persona, y otras variables específicas del caso concreto como el tipo de trabajo o sus implicaciones físicas.

¿Cuánto dura la rehabilitación cardiaca?

Varía según el paciente, generalmente entre 3 y 4 meses, haciendo unas 36 sesiones.

¿Qué trabajo puedo realizar después de un infarto?

Lo principal es no hacer esfuerzos. Para trabajos o tareas que requieran cierto esfuerzo, al menos un mes de reposo es aconsejado.

 

 

¿Qué grado de incapacidad tiene un infarto?

La incapacidad permanente total se suele reconocer en las profesiones que conlleven un esfuerzo moderado o moderado siempre y cuando se presente una clase funcional dos dentro de la escala funcional de NYHA, entre los 4 y 9 METS en la prueba de esfuerzo y una frecuencia de eyección del 40% y 50% además de padecer de disnea. En el informe del cardiólogo siempre deberán constar todos estos datos. Esta incapacidad imposibilita al trabajador desempeñar su profesión habitual, pero no imposibilita para otras.

La incapacidad permanente absoluta se suele reconocer a las personas que se encuentren afectados por una clase funcional de tres o cuatro según la escala funcional de NYHA, entre 2 y 4 METS en la prueba de esfuerzo, que es la prueba de esfuerzo. Por último deberá tener una frecuencia de eyección entre el 25% y 40%, además de también como en la anterior, padecer de disnea. Por supuesto esto también deberá reflejarse por el informe del cardiólogo. La incapacidad permanente absoluta tiene como principal diferencia de la total que la persona a quien se le otorga no puede realizar ningún tipo de actividad profesional.

También es posible el reconocimiento de una gran invalidez, aunque es menos frecuente. Las exigencias que se requieren para la concesión de esta invalidez son: tener una clase funcional cuatro en la escala de NYHA, una puntuación de menos de 2 METS en la prueba de esfuerzo, y una frecuencia de eyección inferior al 25%.

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