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Grado de discapacidad por tener TOC

Tabla de contenidos

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno psíquico que puede afectar enormemente a las capacidades de quien lo sufre, tanto en su ámbito laboral como en ámbito personal y familiar.

Como abogados especialistas en incapacidades laborales, si la afectación es a nivel laboral, de modo que el paciente está impedido para el desempeño de una actividad laboral, puede solicitar una pensión por incapacidad permanente y, además, si hay una merma de capacidades, se le podrá reconocer un grado de discapacidad por tener TOC.

En qué consiste el TOC o trastorno obsesivo compulsivo y por qué se puede reconocer un grado de discapacidad por tener TOC. 

El TOC es un tipo de trastorno mental caracterizado por una elevada ansiedad que viene acompañada de pensamientos intrusivas recurrentes y persistentes y que producen en quien lo sufre una permanente inquietud, preocupación, temor y aprensión, que le lleva a realizar, en muchas ocasiones, conductas repetitivas para intentar reducir esa ansiedad, que se denominan “compulsiones”, lo que implica una disminución en las capacidades normales del paciente o grado de discapacidad por tener TOC.

Se podría decir, por tanto, que presenta dos características principales:

  1. los pensamientos o ideas que invaden la mente del paciente y
  2. una serie de comportamientos repetitivos que derivan de esos pensamientos.

Ahora bien, no siempre se dan ambas, sino que en ocasiones solo está presente una u otra. En cualquier caso, procede un grado de discapacidad por tener TOC.

En el TOC, las ideas o pensamientos intrusivos son incontrolables y aparecen reiteradamente, lo que hace que, inevitablemente, se vean afectadas significativamente las actividades cotidianas de la persona en cualquier ámbito, y por ello procede un grado de discapacidad por tener TOC.

Además, puede que aparezca una somatización a nivel físico con malestar, sudoraciones, insomnio…etc.  En definitiva, el TOC afecta a la salud mental pero también a la física y social de quien lo sufre.

En muchos casos, además, el paciente presenta de forma progresiva un deterioro cognitivo y niveles significativos de discapacidad funcional, así como promover el desarrollo de sintomatología y trastornos depresivos, dejando en el paciente inevitablemente un grado de discapacidad por tener TOC.

¿Qué sintomatología se precisa para que se reconozca una incapacidad permanente o un grado de discapacidad por tener TOC?

La sintomatología más frecuente en el TOC es una excesiva irritabilidad, nerviosismo, tendencia a la aprensión… y suele orientarse bien hacia una tendencia depresiva o bien hacia una tendencia ansiosa. Incluso en ocasiones, la persona puede desarrollar ataques de pánico al exponerse a sus miedos o pensamientos.

Dependiendo de la intensidad y frecuencia de estas crisis obsesivo-compulsivas y, sobre manera, de su incidencia y repercusión funcional en quien las sufre, se reconocerá un grado de discapacidad por tener TOC más elevado o menos y se reconocerá una incapacidad permanente o no, en función de si presenta limitación funcional para la realización de actividad laboral.

¿Qué criterios se tienen en cuenta para determinar el grado de discapacidad por tener TOC? 

En nuestro marco normativo, la regulación de los grados de discapacidad por tener TOC u otras enfermedades, la encontramos en el Real Decreto 1971/1999 de 23 de diciembre y, concretamente las enfermedades mentales, se regulan en su Capítulo 16.

En dicho Capítulo se diferencian los siguientes grupos psicopatológicos susceptibles de valoración: trastornos mentales orgánicos, esquizofrenias y trastornos psicóticos, trastornos de estado de ánimo, trastornos de ansiedad, adaptativos y somatomorfos, disociativos y trastornos de la personalidad. El TOC se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad.

En dicho Real Decreto se marcan las pautas que se tendrán en cuenta para la valoración del concreto porcentaje o grado de discapacidad por tener TOC:

La disminución de la capacidad del individuo para llevar a cabo una vida autónoma

Valorándose en concreto la relación con el entorno (relaciones sociales, aspecto físico, actividades de ocio, etc.) y las actividades de cuidado personal (desplazamiento, alimentación, etc.). Cuanto menor sea la autonomía del individuo, mayor será el porcentaje o grado de discapacidad por tener TOC.

La disminución de la capacidad laboral del individuo

Vendrá marcada por dos aspectos:

  1. el déficit, si lo hubiera, en el mantenimiento de la concentración, continuidad y ritmo en la ejecución de las tareas y
  2. las dificultades para adaptarse a circunstancias estresantes, para tomar decisiones, planificar, interrelacionarse, etc.

A menor capacidad laboral, mayor porcentaje o grado de discapacidad por tener TOC.

El ajuste a la sintomatología psicopatológica universalmente aceptada

Es decir, a los sistemas de clasificación utilizados genéricamente, con el objetivo de dilucidar si el paciente, a pesar de sufrir un trastorno mental, puede llevar a cabo una vida dentro de la normalidad o no y para ello se tendrá que valorar la gravedad del mismo, su perspectiva evolutiva…etc.

Una sintomatología muy intensa dará lugar a un porcentaje o grado de discapacidad por tener TOC más alto.

¿Qué porcentaje concreto o grado de discapacidad por tener TOC se puede reconocer? 

En el caso de los trastornos de ansiedad, tipo al que pertenece el TOC, hay cinco clases con una horquilla de porcentaje o grado de discapacidad por tener TOC, que son las siguientes:

Clase I:

Presenta sintomatología asilada que no implica disminución de la capacidad funcional del individuo. Corresponde un grado de discapacidad por tener TOC del 0%.

Clase II:

Presenta una discapacidad leve. Mantiene la capacidad para llevar a cabo una vida autónoma o está levemente disminuida, excepto en periodos de crisis.

Puede mantener una actividad laboral normalizada excepto en periodos de crisis en los que precisará baja laboral e intervención terapéutica. Le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 1 y el 24%.

Clase III:

Presenta una discapacidad moderada y existe una de las siguientes características: (i) crisis que requieren ingreso hospitalario o (ii) grave alteración de la capacidad de relación y comunicación.

Presenta restricciones moderadas en las actividades de la vida cotidiana y en la capacidad laboral. La medicación no es suficiente para controlar del todo la sintomatología y ésta:

  • Interfiere notablemente en las actividades del paciente: le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 45 y el 59%.
  • No interfiere notablemente en las actividades del paciente: le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 25 y el 44%.

Fuera de los periodos de crisis o descompensaciones:

  • El individuo solo puede trabajar en ambientes adaptados o protegidos y con supervisión: le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 45 y el 59%.
  • El individuo puede trabajar con normalidad la mayor parte del tiempo, con supervisión y ayuda: le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 45 y el 59%.

Clase IV:

Presenta una discapacidad grave y está presente alguna de las siguientes características:

  • grave repercusión sobre la conducta o
  • mala respuesta a tratamiento.

Tiene restricciones graves en sus actividades cotidianas y en el ámbito laboral. Le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC entre el 60 y el 74%.

Clase V:

Presenta una discapacidad muy grave. Hay una repercusión extrema de la enfermedad sobre quien lo sufre, quien está incapacitado para realizar los actos más básicos de su vida diaria. Necesita ayuda de una tercera persona. No tiene posibilidad alguna de realizar actividad laboral. Le corresponde un grado de discapacidad por tener TOC del 75%.

Además de un grado de discapacidad por tener TOC, ¿puede solicitarse una incapacidad permanente?

Ya hemos visto que es muy factible el reconocimiento de un grado de discapacidad ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social por tener TOC, pero si además la persona que lo sufre se encuentra imposibilitada para continuar realizando su profesión habitual o incluso para volver al mundo laboral, le corresponderá una incapacidad laboral, que podrá ser absoluta, total o parcial, dependiendo de la limitación funcional que sufra el individuo.

La diferencia entre el reconocimiento de un grado de discapacidad por tener TOC y el reconocimiento de una prestación económica por incapacidad permanente es que:

  • en el primer caso el individuo obtiene ventajas o beneficios fiscales pero no está impedido para seguir realizando su trabajo,
  • mientras que con la incapacidad permanente la persona percibe una prestación económica en la cuantía que corresponda por sus cotizaciones, por no poder seguir realizando su profesión (incapacidad total) o por no poder realizar ninguna profesión (incapacidad permanente absoluta).

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